Durante el programa se abordaron algunas fobias que hoy generan un gran interés social, como la tripofobia, la tripanofobia, la amaxofobia, la fasmofobia o la fotofobia. La intervención permitió explicar de forma clara y cercana cómo determinados miedos pueden llegar a interferir en la vida diaria cuando generan evitación, malestar intenso o sensación de pérdida de control.
Más allá de las etiquetas o los nombres concretos, el enfoque de la intervención puso el foco en algo importante: el miedo no siempre es irracional para quien lo vive. Desde fuera puede parecer exagerado o difícil de entender, pero para la persona que lo experimenta el cuerpo y la mente reaccionan como si existiera un peligro real.
Monserrat Guerra explicó también cómo el contexto actual influye en la manera en que las personas viven sus miedos. Vivimos en una sociedad hiperconectada, con una exposición constante a imágenes, información, redes sociales y estímulos que pueden aumentar la sensibilidad emocional o hacer más visibles determinadas preocupaciones.
En este sentido, el entorno digital puede tener un doble efecto. Por un lado, permite que muchas personas encuentren información, comprendan mejor lo que les ocurre y descubran que no son las únicas que viven determinadas experiencias. Pero, al mismo tiempo, también puede aumentar la ansiedad o favorecer dinámicas de hipervigilancia y evitación si el contenido se consume desde el miedo o la preocupación constante.
La intervención en Ponte al Día ayudó además a diferenciar entre un miedo normal y una fobia que empieza a limitar la vida cotidiana. Cuando el miedo condiciona decisiones importantes, impide realizar actividades necesarias o genera un sufrimiento persistente, conviene prestarle atención y valorarlo adecuadamente.
Algunos ejemplos cotidianos muestran hasta qué punto estos miedos pueden afectar a la vida diaria. Una persona con miedo a conducir puede limitar sus desplazamientos o depender constantemente de otros. El miedo intenso a las agujas puede hacer que alguien retrase pruebas médicas importantes. Otras personas pueden evitar determinados lugares, imágenes o situaciones por la ansiedad que les generan.
Uno de los aspectos más interesantes de este tipo de intervenciones es que permiten hablar de salud mental de una manera accesible, cercana y libre de estigmas. Explicar las fobias desde la psicología ayuda a evitar tanto la banalización como el alarmismo, favoreciendo una comprensión más humana y rigurosa del malestar emocional.
No es la primera vez que Radiotelevisión Canaria cuenta con Monserrat Guerra para aportar una mirada psicológica sobre cuestiones actuales. En anteriores intervenciones también abordó temas relacionados con la hiperconveniencia, la dependencia tecnológica y los cambios sociales que afectan al bienestar emocional.
Las fobias modernas, igual que otros fenómenos psicológicos actuales, muestran cómo las emociones y la salud mental están profundamente conectadas con el contexto social en el que vivimos. Comprender estos procesos puede ayudar no solo a reducir el malestar, sino también a desarrollar una relación más consciente y saludable con el miedo.
La intervención completa puede verse en YouTube: