El aumento de las Neurodivergencias en el aula: Comprendiendo un cambio necesario

Cada septiembre, miles de docentes notan lo mismo: sus aulas son cada vez más diversas. Hay niños que aprenden a ritmos distintos, que se concentran de otra manera, que sienten con más intensidad o que necesitan comprender el mundo desde otros ángulos. Padres y profesores se preguntan: ¿Realmente hay más casos de autismo, TDAH o dislexia que antes, o simplemente estamos aprendiendo a mirar con otros ojos?

Cuando hablamos de neurodivergencias, nos referimos a las diferencias naturales en la manera en que funcionan el cerebro y la mente de una persona. Son distintas formas de pensar, aprender, sentir o relacionarse con el entorno, e incluyen condiciones como el autismo, TDAH, altas capacidades, dislexia o alta sensibilidad, entre otras. No son un “problema” a eliminar o que deba corregirse, sino una forma diferente –y válida– de procesar el mundo, de verlo y de experimentar en él, que trae sus propios retos y fortalezas.

La realidad es que no estamos ante una “epidemia” de neurodivergencias, sino ante un cambio profundo en cómo entendemos y reconocemos las diferencias neurológicas. Este aumento de diagnósticos y de alumnado identificado responde a distintos factores que, lejos de alarmarnos, reflejan un avance en inclusión y comprensión y una mejora en nuestra capacidad para verlos, nombrarlos y acompañarlos.

Durante años, muchas personas neurodivergentes pasaban desapercibidas, sin embargo, hoy sabemos, por ejemplo, que el autismo no siempre se presenta con grandes dificultades visibles. Con la actualización constante del DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales), los criterios diagnósticos se ampliaron para incluir formas más sutiles y diversas dentro del espectro; esto significa que personas que antes quedaban fuera de la definición ahora son reconocidas. Lo mismo ha ocurrido con el TDAH, las dificultades del aprendizaje o las altas capacidades. En definitiva, no hay más neurodivergentes que antes, sino más personas que por fin tienen nombre y apoyo.

La sensibilización social también ha cambiado enormemente. Padres, docentes, orientadores y pediatras están mejor informados, lo que permite detectar señales tempranas que antes pasaban inadvertidas. Los medios de comunicación, el activismo y la divulgación científica han ayudado a romper el estigma, animando a las familias a buscar evaluación sin miedo.

En España, por ejemplo, la edad media de diagnóstico del autismo ronda los 5 años y medio, aunque cada vez se logra identificar antes gracias a programas de cribado y detección precoz impulsados por los servicios de salud y educación.

En esta línea, en el podcast ¿Por qué hay tantos niños con necesidades especiales? (Onda Cero Cantabria, 2025), la psicóloga Montserrat Guerra reflexiona precisamente sobre esta percepción. En él, se analiza cómo la mayor información, la formación del profesorado y la reducción del estigma y de los prejuicios están detrás de la percepción de que “hay más casos”. PULSAR PARA ESCUCHAR LA ENTREVISTA”.

Como señala Montserrat, no se trata de un aumento real, no hay más niños con dificultades, sino que se trata de que ahora hay una mirada más abierta y preparada para reconocer las diferencias que siempre han existido. Esta visión también se refleja en los datos.

Según la asociación Autismo España (2022), el número de alumnos con TEA escolarizados en centros ordinarios y de educación especial sigue aumentando año tras año. Pero este incremento no significa necesariamente que haya más casos, sino que los centros están mejor preparados para reconocerlos y registrarlos. La mejora en los equipos de orientación, la colaboración entre psicólogos, pedagogos y familias, y la implementación de políticas inclusivas están haciendo visible una realidad que siempre existió, pero que antes permanecía oculta.

Además, hasta hace no mucho obtener un diagnóstico podía ser un proceso largo, costoso o incluso inaccesible. Hoy en día existen más recursos sanitarios y educativos, tanto públicos como privados, y la información fluye con mayor facilidad. La reducción del estigma también ha hecho que más familias soliciten valoración. En algunos casos, las familias solicitan evaluación debido a que acceder a determinados apoyos escolares requiere un informe diagnóstico, lo que puede aumentar el número de solicitudes y de diagnósticos registrados.

En España, el alumnado con TEA ha pasado de 19.023 en el curso 2011-2012 a 78.063 en 2022-2023, un incremento del 310% en once años. Para el curso 2023-2024, la cifra alcanza los 91.877 alumnos, lo que equivale al 1,10% del alumnado no universitario.

El TDAH afecta a entre el 3% y el 7% del alumnado español. Este alumnado puede mostrar impulsividad, inatención, o dificultad para mantener el foco o gestionar el tiempo.

En cuanto a las altas capacidades (AACC) tenemos que señalar que a nivel nacional existen 46.238 estudiantes identificados, lo que representa apenas el 0,5% del alumnado, pese a que se estima que entre el 2% y el 10% podría presentar este perfil.  En el aula, estos niños pueden aprender con rapidez, aburrirse con tareas repetitivas o mostrar frustración ante la falta de reto. La respuesta educativa ideal incluye estrategias de enriquecimiento curricular, agrupamientos flexibles y programas que estimulen la creatividad y el pensamiento crítico.

Por otro lado, la ciencia sigue investigando las posibles influencias genéticas y ambientales. Se sabe que la edad de los progenitores, ciertas condiciones durante el embarazo o la prematuridad pueden aumentar el riesgo de dificultades en el neurodesarrollo. Sin embargo, la mayoría de expertos coincide en que estos factores no explican por sí solos el aumento de diagnósticos. El principal cambio está en cómo miramos, cómo evaluamos y cómo entendemos la diversidad neurológica.

Por otro lado, también debemos hablar sobre el enmascaramiento, es decir, cuando el diagnóstico llega tarde. Durante mucho tiempo, el perfil más visible de la neurodivergencia fue el masculino y con dificultades evidentes; hoy, sabemos que muchas niñas y mujeres autistas o con TDAH aprenden a “camuflar” sus diferencias, imitando patrones sociales y esforzándose por encajar. Gracias a la mejora de las herramientas diagnósticas, cada vez más mujeres adultas reciben su diagnóstico y pueden comprender su historia desde otro lugar. Este reconocimiento contribuye a que las cifras parezcan aumentar, aunque en realidad lo que aumenta es la justicia diagnóstica y la visibilidad.

Pero, ¿Qué significa todo esto para las aulas? Significa que nuestros colegios reflejan mejor la diversidad humana, que ya no se trata de “niños con problemas”, sino de niños con diferentes formas de aprender, sentir y procesar el mundo. El reto ahora está en seguir avanzando en mayor formación docente, recursos adaptados y ofrecer acompañamiento emocional, porque reconocer la neurodiversidad no basta: hay que transformarla en inclusión real y convertirla en una oportunidad para que todos puedan aprender desde su singularidad.

En conclusión, el aumento de las neurodivergencias en las aulas no es motivo de alarma, sino una muestra de progreso social y educativo. Detrás de cada diagnóstico hay una historia que por fin puede ser comprendida y acompañada con empatía. Cuantas más herramientas tengamos para identificar, entender y apoyar, más cerca estaremos de un centro educativo que acoja la diversidad como parte natural del aprendizaje.

Porque no están aumentando las neurodivergencias.
 Lo que crece es nuestra capacidad de verlas y de acompañarlas.
 Y eso, sin duda, es una buena noticia.

Paola Ávila es psicóloga clínica y colaboradora del Gabinete de psicología de Santander

Referencias

  • Asociación Española de Pediatría (2023). Guía sobre el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).
  • Autismo España (2022). El alumnado con autismo continúa aumentando por décimo año consecutivo.
  • Canal Bedia, R. (2006). La detección precoz del autismo. SciELO.
  • El País (2021). Los trastornos que afectan al rendimiento escolar están infradiagnosticados en España.
  • Ministerio de Sanidad (2022). Trastornos del Espectro Autista: evidencia científica sobre la detección, el diagnóstico y el tratamiento. Informe OSTEBA.
  • Maldita Ciencia (2025). Por qué han aumentado los casos diagnosticados de autismo (y por qué no hay relación con vacunas).
  • Observatorio Estatal de la Discapacidad (2023). Estrategia Española en Trastorno del Espectro del Autismo (I Plan Autismo).
  • Onda Cero Cantabria (2025). ¿Por qué hay tantos niños con necesidades especiales? Podcast Más de Uno Cantabria.

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