El
trastorno de pánico está dentro del trastorno de ansiedad, se expresa mediante repetidos ataques súbitos de
terror (ataques de pánico, ataques de ansiedad o crisis de ansiedad) y repentinos, sin que muchas veces encontremos motivos externos que puedan desencadenarlos.
Dichos ataques vienen acompañados de una serie de síntomas físicos que pueden incluir dolor en el pecho, palpitaciones del corazón, falta de aire, mareos, angustia o molestia abdominal. Muchas veces las personas los confunden con ataques del corazón o sensaciones de que se están muriendo.
Se suele dar, a su vez, cambios significativos en el comportamiento de la persona, ya que se encuentra preocupada porque dicho ataque vuelva a producirse, llegando a evitar las situaciones o lugares temidos, a huir de los estímulos fóbicos, a apoyarse excesivamente en personas o en sustancias, e intentar controlar a toda costa las reacciones temidas.
¿Ha sufrido algún ataque o crisis donde se sintió súbitamente ansioso, asustado, inquieto, en una situación donde la mayoría de las personas no se sentiría así?
¿Estas crisis aparecieron de forma inesperada o sin provocación?
Si ha contestado ambas preguntas de forma afirmativa, continúe.
Si no ha contestado ambas preguntas de forma afirmativa posiblemente usted no está sufriendo un Trastorno de pánico.
En el peor ataque de pánico que usted recuerde, ¿Sintió...
Sensación de ahogo o falta de aire
Problema abdominal, nauseas
Mareos o sensación de desvanecerse
Sensación de que todo era irreal
Miedo a perder el control o volverse loco
Sofocaciones o escalofríos
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